Documento sin título

CORO

Coro, para la comunidad judía, es una base a nuestra vida como venezolanos por su parte colonial, y como judíos, por que después de la 2da Guerra Mundial, Venezuela nos recibió con los brazos abiertos desde Coro. Por ello, yo pienso que es importante conocer esta región, por su amplio conocimiento colonial histórico, y por la base del judaísmo en Venezuela.

La ciudad fue fundada el 26 de julio de 1527 por Juan de Ampíes, con el nombre de Santa Ana de Coro. Desde Coro surgieron múltiples expediciones a Los Llanos venezolanos y colombianos, a Los Andes y hasta el Río Orinoco en busca de El Dorado, que le permitió a los conquistadores la exploración de estos vastos territorios. El mandato de los Welser culmina en 1545 por el incumplimiento de contrato y por lucha de intereses entre éstos y los conquistadores españoles que exploraban el territorio desde otros puntos focales del Imperio Español en América.
En 1795 ocurre un levantamiento de esclavos, y en general de las clases sociales dominadas, en la Sierra de Coro, liderada por el zambo libre José Leonardo Chirino, que tenía como fin la eliminación de la esclavitud y la instauración del régimen republicano conocido durante la época como "la ley francesa".
Previo a los acontecimientos de la guerra de Independencia, en 1806, desembarca en su puerto La Vela de Coro la expedición emancipadora comandada por Francisco de Miranda, el precursor de la independencia hispanoamericana que traería la bandera tricolor que al cabo de los años terminaría adoptando la Gran Colombia, y que en la actualidad es base para la bandera oficial de tres repúblicas americanas, Colombia, Venezuela y Ecuador. Fue entonces en el puerto de la Vela de Coro, donde se izó por primera en tierras venezolanas.
Durante el inicio de la guerra de Independencia, Coro, junto con Maracaibo y Guayana, no acató las disposiciones de la Junta Suprema de Caracas del 19 de abril de 1810, permaneciendo leal al dominio español. Posteriormente se constituyó en un baluarte del Imperio Español al desembarcar en sus costas las tropas que terminarían destruyendo la llamada Primera República de Venezuela. En 1821, finalmente la provincia coriana se incorpora plenamente al proceso independentista, con la toma de la ciudad por parte de las tropas dirigidas por la heroína Josefa Camejo y un grupo de patriotas que desde hacía tiempo venían conspirando. Para cuando el General Rafael Urdaneta invade desde Maracaibo comandando el ejército gran colombiano, ya la ciudad había sido liberada pocos días atrás por las huestes corianas al mando de la heroína.

Los judíos habían emigrado a Coro a petición de la colonia holandesa en Curazao para que ayudaran a establecer y proteger el comercio entre la isla y tierra firme, y ya en 1831 los residentes de Coro protestaban el rápido avance económico de estos en la región. El gobierno suprimió las protestas imponiendo un impuesto exclusivo a los importadores y mercaderes judíos en 1832.

En 1835, tras las protestas de los comerciantes judíos, el gobierno nacional cambio al impuesto para que todos los extranjeros y no solo ellos pagaran el impuesto, dos veces más alto que el correspondiente a los nacidos en Venezuela. A pesar de esto, los negocios siguieron prosperando y la hostilidad siguió creciendo en la población a medida que se deterioraba la situación económica.

Alrededor de los años 1840, el gobierno de Coro y la base militar, comenzó a pedir préstamos libres de impuestos a la comunidad como avances sobre sus futuros impuestos. Los “préstamos” pronto se convirtieron en “contribuciones voluntarias” que no serian pagadas. Temerosos del crecimiento del poder del fuerte militar en Coro, el gobierno en Caracas ordenó a los extranjeros de Coro a no pagar las “contribuciones” que se les pedían. Los judíos hicieron como se les pidió y el 30 de enero de 1855, las tropas de Coro fueron dadas de baja cuando el comando militar fue incapaz de pagar la nómina.
Al día siguiente, circuló un panfleto por la ciudad preguntándose si es que no había suficientes negocios en la ciudad para pagar por el comando militar. Otros panfletos eran abiertas amenazas contra los extranjeros, preguntándose si estos no estaban temerosos de lo que esta situación podía acarrear. Y aun otro, dirigido específicamente contra lo judíos, acusaba la “distorsionada avaricia” de los judíos por la “miseria y desesperanza” del pueblo.
En el panfleto se alegaba que “muchas hijas de Coro, antes modelos de virtud,” habían sido “prostituidas por los judíos,” y se exhortaba a que estos abandonaran la ciudad. Dos noches más tarde, según el historiador Isidoro Aizenberg 30 hombres armados se apoderaron de las calles de Coro, disparando a las casas de los judíos, tumbando las puertas y saqueando las tiendas” que pertenecían a ellos.

Pero en vez de lograr el apoyo de los judíos nuevamente, los militares acabaron la gallina de los huevos de oro. El 10 de febrero, el último de los judíos abandonó Coro en un barco enviado por el gobierno de curazao para rescatar a sus ciudadanos. En un panfleto circulado ese día en Coro se informo a la población que con alegría “vemos nuestra tierra libre de sus opresores. . .Los judíos han sido expulsados por el pueblo.”
El gobierno de Curazao protestó fuertemente la expulsión porque dañaba el intercambio comercial con Venezuela, alegando los derechos que Venezuela debía a los extranjeros de acuerdo a los tratados de internacionales. Los holandeses pidieron la compensación por las pérdidas de los judíos y su retorno seguro a Coro, y pusieron en la Guaira tres buques de guerra para “negociar” los términos. Caracas, ignoró la petición alegando que si los judíos se consideraban perjudicados, debían demandar en una corte venezolana.

La lucha diplomática continuó por tres años, hasta que dos militares venezolanos confesaron haber escrito los panfletos incendiarios y anti-semíticos en 1855, pero tras invocar el derecho a la libertad de expresión fueron absueltos de todos los cargos.

Finalmente, el 6 de Mayo de 1858, el gobierno de Venezuela aceptó pagar los daños y garantizar el retorno de los judíos exiliados de Coro. El 6 de Mayo de 1858, un nuevo panfleto circuló en la ciudad diciendo que, "El pueblo de Coro no quiere a los judíos. Fuera, váyanse como perros; y si no se marchan pronto los zamuros van a disfrutar con su cuerpos."
Igual algunos judíos volvieron bajo la escolta del nuevo gobernador militar, aunque menos que los que se fueron, y hoy día el cementerio utilizado por los colonos es considerado como Monumento Nacional desde Marzo de 2004, y es el más antiguo aún en uso en Sur América. En junio de 1902 hubo otra erupción de xenofobia en Coro, y los judíos buscaron asilo en Curazao, el cual fue otorgado por el gobernador de la isla, J. O. De Jong Van Beek en Doorn, quien envío el buque de guerra "Koningin Regentesse" a protegerlos. De regreso a Curazao el buque trajo ochenta mujeres y niños a bordo. En Julio de ese mismo año, el mismo barco fue enviado a La Vela de Coro por el resto de los judíos, y tan solo unos pocos se quedaron allí para proteger las propiedades de los exiliados.

 

Páginas consultadas
Correo electrónico

Coroweb
Wikipedia

E-mail